Velocidades de obturador para parar el movimiento (Tabla)

Velocidades de obturador para parar
el movimiento

Cuando el fotógrafo sabe qué velocidad de obturación hay que utilizar para casi detener el movimiento del objeto, puede seleccionarla junto con la abertura de diafragma que, en una exposición determinada, dé el suficiente detalle y la máxima profundidad de campo para esas condiciones. El grado de difuminación o desenfoque utilizado como base para la confección
de la tabla adjunta es de 0,37 a 0.50 mm, en una copia de 20 x 25 cm ampliada del negativo completo. La tabla se basa en la utilización de un objetivo de distancia focal normal. La columna de movimiento da una idea de los tipos de actividad que producen las velocidades que se exponen en la primera columna. La tabla también puede usarse para hallar las velocidades de obturador que indicarán una cantidad predecible de imagen difusa en los objetos en movimiento. Si se recurre a la velocidad de obturación inmediatamente inferior, la imagen será doblemente difuminada (aproximadamente, 1 mm) en una copia de 20 x 25 cm. Si la velocidad indicada en la tabla es de
1/1.000 seg y en cambio se leda 1130 seg, la difuminación será de unos 12 mm. Si barremos con la cámara para seguir el objeto, el fondo estará desenfocado en esa proporción en el caso de que la dirección de la acción sea transversal al campo de la cámara. Si el objetivo que se va a usar es un gran angular. aproximadamente aproximadamente de la mitad de la distancia focal normal.
deberíamos utilizar la velocidad de obturador inmediatamente inferior a la dada en la tabla. Si se trata de un teleobjetivo que tenga casi el doble de la distancia focal normal, utilizaremos la velocidad de obturador inmediatamente más rápida para conseguir la misma cantidad de difuminación. Fotografía de movimientos esporádicos El análisis anterior se ha referido a una acción continua, más o menos directa. Pero gran parte de la acción, especialmente en deportes de pelota. nunca es continua ni uniforme. Las buenas tomas deportivas se basan tanto en el conocimiento que el fotógrafo tiene del deporte, como en su intuición y en el dominio de su equipo. El fotógrafo sabe que hay momentos de paro en el curso de una acción animada y que esos momentos, afortunadamente. son tan plásticos como cualesquiera otros. A veces, son incluso mejores. Consideremos por un momento a un jugador de tenis que realiza el saque. Antes de golpear la pelota. cuando ésta se halla en el aire, parece tener un brazo roto y constituye una imagen original como ninguna. En cambio cuando está totalmente
extendido al conectar el golpe, es de una plasticidad innegable. Y en ambos momentos se puede parar la acción con facilidad. Gran parte de todo ello depende de nuestro tiempo


de reacción. No importa si uno es rápido o lento; lo que importa es que actuemos de modo que nuestras tomas se ajusten de forma adecuada a las características de los temas. Miremos un reloj grande con un gran segundero. Probemos con una serie de tomas desde 1.5 a 2 m, tratando de captar el segundero cuando marca exactamente los intervalos de diez segundos. Después de estos experimentos sabremos bastante bien cual es nuestro tiempo de reacción; naturalmente, puede ser mejorado con la práctica, pero no hay que figurarse que se es muy bueno hasta que se haya demostrado.Los fotógrafos deportivos veteranos conocen su deporte y también su tiempo de reacción. En boxeo, por ejemplo, disparan para captar el impacto del puñetazo.



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